La calidad de las traducciones legales

No es necesario explicar demasiado la importancia de la calidad en las traducciones legales. Todos conocemos lo delicado que es un erro en un texto jurídico. Puede cambiarlo todo. Un traductor de términos legales debe ser concienzudo y meticuloso.

El perfil habitual de un traductor legal es el de un diplomado en Traducción e Interpretación con conocimientos de leyes. También encaja en el perfil deseable de traductor jurídico el de un jurista, abogado o experto en leyes con dominio de la combinación de idiomas en la que realiza las traducciones. De este modo, un traductor de textos legales del español al italiano, además de tener el español como lengua materna y aptitud en el idioma italiano, debe poseer destrezas, habilidades y conocimientos suficientes del sistema legal de ambos países. De hecho, con mucha frecuencia, los traductores legales no pueden ceñirse a  traducir literalmente los documentos. Son numerosas las ocasiones en las que se precisa una interpretación de la ley o la adaptación en función de la legislación de los dos países. Cuando esto ocurre, el traductor legal incluye una nota de traductor para hacer constar esa diferente interpretación en las dos legislaciones.

Se suele confundir al traductor judicial con el traductor jurídico. Podríamos denominar traductor jurídico al traductor de documentos legales y traductor judicial al que realiza su labor en tribunales de justicia. Habitualmente, este último término se refiere al intérprete judicial al que recurren los juzgados o tribunales cuando un acusado o un testigo no conocen el idioma del país y requieren la ayuda de un intérprete.

En resumen, la exigencia de la calidad en las traducciones de documentos relacionados con las leyes y la justicia resulta imperativa. Por ello, es necesario elegir un buen proveedor de servicios de traducciones legales o una agencia de traducción que incluya procesos de calidad contrastados y certificados.

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