Disfrutando de la libertad artística

Primordialmente, la educación artística cumple con el papel de desarrollar un aspecto tan significativo de cada cultura como es el arte, y ponerlo a disposición de jóvenes y niños.

De esta manera, ellos lo pueden percibir y reproducir según su visión y pensamientos individuales.  Se puede opinar que la educación artística quiere generar desiguales miradas en el educando con respecto a las manifestaciones artísticas. Estas miradas son la del creador, la del espectador y la del arte como fenómeno social que se encuentra contextualizado en determinados tiempo y espacio.  La visión del creador es muy significativa porque fomenta en los alumnos la competencia de entender las distintas técnicas que se pueden utilizar para exteriorizar sentimientos e imágenes interiores.

Se vale principalmente de la exploración como modo para el conocimiento general de las herramientas utilizables. Por el otro lado tenemos la visión del espectador. Por más que muchas veces esto no se enseñe como es correcto, es un punto de gran valor para el joven. Consiste en una situación reflexiva, inteligente y sensible frente a una exposición artística con el propósito de analizarla y entenderla en su totalidad.

Teniendo en cuenta que muchos aspectos van más allá de gustos particulares o juicios de valor personal, se apunta a desarrollar esta perspectiva tanto frente a obras propias como ajenas, de los propios compañeros o artistas reconocidos.  Por último, se intenta igualmente crear una tercera percepción, que sería la del arte como un quehacer social que se encuentra influenciado por el entorno en que se desarrolla.

El tiempo y el espacio son dos elementos determinantes para cualquier manifestación de arte, por lo que se le prueba al escolar sus variaciones a lo largo de la historia y en distintos epicentros para que pueda comprender e reconocer similitudes y diferencias, con el objetivo de analizarlas luego. El arte es muy diverso y heterogéneo, por lo que se apunta a trasladar este razonamiento ya que se puede considerar como arte un buen escaparate a la vista del viandante o la eficacia de los cerrajeros.

Es justamente por todo esto que la educación artística es de vital consideración en la escuela, no sólo para ayudar a los jóvenes a descubrir vías de expresión que desconocían, sino igualmente para que puedan desarrollar un ojo crítico y entendedor en presencia de obras ajenas. Por supuesto que el nivel de dificultad y idealización que se puedan observar en clase dependerán de la edad y la experiencia de los alumnos, pero siempre existirán tareas adecuadas para cada curso.

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